El mundo de la música latina está de luto tras confirmarse la muerte del legendario salsero Willie Colón, trombonista, compositor, productor y una de las figuras más influyentes en la historia de la salsa. Su partida marca el fin de una era para el género que ayudó a consolidar a nivel internacional desde Nueva York hacia el mundo.
Nacido en el Bronx, Nueva York, de ascendencia puertorriqueña, Colón se convirtió en uno de los pilares del movimiento salsero de los años 60 y 70. Desde muy joven demostró su talento con el trombón, instrumento que se convirtió en su sello distintivo y que aportó un sonido potente y urbano a la salsa.
El arquitecto del sonido Fania
Colón fue una de las figuras centrales del legendario sello Fania Records, junto a artistas como Héctor Lavoe, con quien formó una de las duplas más icónicas de la música latina. Álbumes como El Malo, Cosa Nuestra y Siembra —este último junto a Rubén Blades— se convirtieron en clásicos que trascendieron generaciones.
Su capacidad para fusionar ritmos afrocaribeños con letras sociales y urbanas redefinió la salsa como un género no solo bailable, sino también narrativo y contestatario. Canciones como “Pedro Navaja” y “Idilio” permanecen como himnos de la cultura latina.
Más que músico
Además de su carrera artística, Willie Colón también incursionó en la política y el activismo comunitario, defendiendo causas sociales y participando en iniciativas en favor de la comunidad latina en Estados Unidos. Su voz fue influyente tanto dentro como fuera de los escenarios.
Un legado eterno
La muerte de Willie Colón deja un vacío inmenso en la música latina. Sin embargo, su legado continúa vivo en cada trombón que suena en una orquesta salsera, en cada baile y en cada historia cantada al ritmo del barrio.
Hoy la salsa despide a uno de sus más grandes arquitectos. Su música, su estilo y su compromiso social seguirán marcando el compás de generaciones futuras.




