Tras varios días de controversia y llamados a investigar su espectáculo de medio tiempo, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) decidió no tomar acciones contra Bad Bunny.
Según fuentes citadas por el New York Post, la agencia determinó que las canciones interpretadas por Benito Antonio Martínez Ocasio fueron previamente editadas para eliminar contenido explícito. Al no encontrar violaciones claras a las normas de transmisión, el caso quedó cerrado, salvo que surjan nuevas pruebas.
Un elemento clave en la revisión fue el idioma. El artista se presentó completamente en español, lo que, según personas familiarizadas con el proceso, dificultó establecer posibles infracciones. Además, el material considerado ofensivo habría sido censurado antes de la transmisión.
Bad Bunny utilizó el escenario para celebrar su herencia puertorriqueña y enviar mensajes sociales, incluyendo críticas a políticas migratorias. Sin embargo, a diferencia de controversias pasadas en el Super Bowl, su presentación no activó sanciones regulatorias.
Pese a que la decisión pone fin al proceso formal, el debate cultural continúa en redes sociales. Desde el espectáculo, el cantante ha reducido drásticamente su presencia pública: eliminó sus publicaciones en Instagram, dejó de seguir a todos y borró su foto de perfil, dejando en blanco su cuenta con más de 54 millones de seguidores.




